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Mi blog

¿Que si Mindy es real?

Llevo dándole vueltas a esta pregunta desde el día CERO en el que este personaje con todos sus colores aterrizó en mi imaginación. Le dije a Sebas (mi esposo):

¿tú crees que es muy difícil crear un personaje así?

Es que no me imagino este vídeo de otra manera.

Tal vez esto no lo he contado muchas veces… pero en la década de los 80’s y parte de los 90’s, mi vida transcurrió encerrada entre 4 paredes. No, no estaba ni secuestrada, no era un cautiverio justificado, pero dada la situación tan violenta que se vivía en Medellín en esa época y que mi papá era un empresario al que le llegaban constantes amenazas de muerte y secuestro, el eligió “guardarme”.

Cómo se guarda un tesoro, algo frágil que no quieres que nadie rompa. Yo crecí encerrada, aislada, sola, insegura. Solo tenía un resguardo para ser feliz, LA CREATIVIDAD.

Inventaba historias que a veces escribía, a veces no, solo se quedaban ahí en la mente dando vueltas.

De hecho, a menudo me pregunto si todos los recuerdos que tengo son reales o son eventos mezclados con mi imaginación.

Tuve que ser creativa para sobrevivir. Pero muchas de esas cosas que pasaban por mi mente, sobre todo cuando fui creciendo y me convertí en adolescente, se quedaron ahí encerradas y atrapadas por mis propios temores. Me cuestionaba si era lo suficientemente buena, lo suficientemente talentosa, lo suficientemente fuerte.

Y, ¿qué tiene que ver todo esto con MINDY?

yo a MINDY le veo como una parte de mi que necesita salir, expresarse, SER con todos sus colores. Que importa si lo que hago es perfecto o no, lo estoy intentando cada día, y SOLO hay una persona que me tiene que aprobar todo eso que hago, y esa SOY YO.

MINDY (ME • MIND) “My Mind” “Mi Mente”

Me gustan los juegos de palabras y por eso el nombre de este ser PELUDO es MINDY

Tal vez mi historia es extrema por algunas características particulares, pero se que para muchos de nosotros, nuestra esencia se ha quedado atrapada, casi que ahogada QUERIENDO GRITAR, solo porque pensamos que no somos suficientes.

¿Que si Mindy es real? Es tan real como todo lo que sientes adentro tuyo que solo tú sabes que es y que no te atreves a dejarlo salir.

¿Es muy grande? ¿Da miedo? ¿Es tierno? ¿Es torpe? ¿Tiene habilidades especiales? ¿Te hace feliz? ¿Te acompaña? ¿Se siente bien cuando aprueba lo que haces?

VOLVER A MI y MINDY, vienen a recordarnos que no hay lugar más preciado y precioso que nosotros mismos, que nuestra esencia y que de nada vale compararnos sin inspirarnos, que de nada vale guardarnos sin expresarnos.

Telarañas en el Cielo

Ayer cerca de las 7 de la noche comenzaron a alumbrar los primeros relámpagos en el cielo. Los truenos retumbaban cada vez con menor diferencia de tiempo entre la luz y el sonido.

‘¿Será Pedro o será Pablo?’ dijo mi mamá con toda naturalidad. Yo no entendí.

Vivimos en una ciudad que está rodeada de montañas que no son iguales. En el Occidente habita la violencia, la maldad, los menores de edad en motos y armados, los sicarios, escapularios que cuelgan del gatillo, balas perdidas.

Esto lo sé por el noticiero que ve mi papá cada noche.

En el oriente vive la gente bien, las casas y edificios de millones, seguridad, comodidad, clubes de moda, relojes caros, carros y choferes. Espacios de muchos metros entre casa y casa, viajes a Disney.

Esto lo sé porque casi todas mis compañeras del colegio viven a ese lado de la ciudad, del otro lado del río como ellas dicen.

Nosotros vivimos en una especie de limbo, no somos ni de un lado ni del otro, estamos justo en el valle en medio de las dos montañas. No sé si será un lugar privilegiado. También podría ser una forma de castigo ser solo un espectador.

Igual quisiera aclarar que si me dieran a elegir no sabría muy bien en que montaña quisiera vivir. En el occidente, la de las comunas, aparentemente muere más gente, aunque nunca nos enteramos de un número exacto.

En la televisión a veces cuentan de chicos casi de mi edad que mueren en balaceras. A mí me da la impresión de que los periodistas medio se alegran dando este tipo de noticias, como si fuera bueno que un sicario muriera.

Y, aunque en el oriente también se muere gente, los que se mueren a ese lado son “gente bien”. Cuando se muere gente bien, nos ponemos más tristes.

La noche siguió como de costumbre, mi papá en el sofá viendo el noticiero de las siete, mi mamá en la cocina haciendo la comida y yo con los dos y con ninguno. Cuando oscurece me pongo muy nerviosa. Las cosas malas no ocurren a la luz del sol.

La tempestad en las noches viene a recordarnos que no estamos solos, ilumina las montañas de enfrente, las deja ver por segundos, aunque no podamos ni siquiera adivinar lo que ocurre en ellas después de las seis de la tarde.

Los geógrafos dicen que estamos en un lugar que atrae este tipo de tempestades y que es algo natural. A mí me parece un cruel juego del destino para confundirnos.

A las 10:00pm como de costumbre, ya cada quien estaba en su cama luego de asegurar la puerta con doble llave y revisar que las bolsas de basura estuvieran bien pegadas a las ventanas por si esa noche era ‘San Pablo’ y corríamos con la mala suerte de que fuera cerca. En ese caso se podrían romper los vidrios y las bolsas eran nuestro mejor y más seguro refugio.

Mientras dormía un fuerte trueno movió mis sueños. No me desperté. Era natural, parte de la tempestad.

Hoy en la mañana mientras tomaba el milo de cada día, mi papá me pregunto si había escuchado el estruendo de anoche.

  • ¿El trueno? - Pregunté yo.
  • No, la bomba - Respondió mi papá.
  • Las bombas – resaltó mi mamá – gracias a Dios no se rompieron los vidrios y al parecer solo murieron 30 personas. Gracias a Dios.

Ese día en el colegio en los pasillos podía oírse ‘¿Escuchaste?’ ‘Yo no dormí más’ ‘Fue al lado de mi casa’. A nadie escuché hablar de por lo menos una de las 30 personas que murieron.

Yo sigo sin entender cuando llorar o cuando dar gracias.

Aunque lo pensé, nunca pregunté cuáles eran los muertos que debieran doler.

Luego había otro tipo de truenos, los de verdad, los del cielo de San Pedro, los que anunciaban una lluvia que siempre me resulto extraña, especialmente cuando mi mamá me decía que debía sacar ponchera porque iban a llover hasta maridos. Yo siempre muy obediente puse la ponchera, sin que nadie me viera, al lado de la ventana. Nunca cayó nada.

Ya ni me acuerdo cuantos años tenía cuando descubrí que era solo un dicho igual de real que la expresión en inglés ‘pooring cats and dogs’ (lloviendo gatos y perros). Igual creo que algo de eso funcionó y eso explicaría las múltiples bodas que tendría en los años por venir.

Pintar con colores lo que un día fue olvido

Hace rato quería hacer algo especial en Medellín porque siempre he pensado que le debo, que he tenido esa deuda desde siempre para curar el dolor de esa cuna rota en la que nací.

En cualquier lugar puede pasar cualquier cosa, pero hay lugares con energías tan potentes que no sabes si la energía es lo que hace que ocurran las cosas o las cosas que ocurrieron hacen que exista una energía así. Después de tantos años me lo sigo preguntando porque, aunque el poder reparador y resiliente de mi ciudad es algo que siempre me enorgullece y me inspira, sigue representando una dualidad, como vivir entre el bien y el mal constante, sea por lo uno o sea por lo otro.

A mí lo que más me consta y se me grabó en los huesos fue la década de los 80´s “los niños son esponjas que aprenden todo”. Yo nunca elegí ser una esponja para aprender como suena una bomba y el tiempo que tardan en romperse los cristales, como queda una cabeza reventada de un cuerpo que salto desde un piso 17 y el sonido de ese “batacazo”, conocer el olor a muerte y tener algún huequito en el árbol genealógico porque a alguien se le metió la idea de que quien ocupaba ese lugar ya no debía existir.

No puedo evitar llorar mientras escribo esto y veo como esas imágenes se dibujan en mi mente como si fueran recuerdos de una vida pasada. No puedo evitar recordar esa sensación de haber nacido en un lugar al que nadie quería ir, y que para mí era poco lo que podía vivirlo porque crecí “por mi seguridad” encerrada.

Han pasado muchos años, pero aún recuerdo como sonaba el miedo dentro de mí, creo que ahí empezó todo. Ese deseo/necesidad de componer canciones, aunque para ese entonces era solo un tarareo sin sentido pero que lograba camuflar los pensamientos, la memoria de las noticias y la película constante que se armaba en mi cabeza cada vez que algo sucedía con “Pablo” y que me hacía pensar de una forma poco lógica, que vendría por mí.

Claro que le debía a Medellín, como se le debe a una casa desajustada el hacerle algún día una reparación y darle una manito de pintura para que se forme un nuevo recuerdo. Le debía unos nuevos colores y una canción que tuviera entre líneas esa reconstrucción que yo también le hice a esta casa a la que llamo “mi vida”.

Siete minutos son poco para contar todo lo que hay detrás de un proyecto, la historia, el trabajo, el deseo. Ni que decir de lo que sucede con 3 minutos de canción en la que un suceso transcurre y hay que hacer que una sola palabra narre páginas enteras. “Pintare Mándalas” es para mí un montón de significados, pero hoy quería dedicar este blog a contarles este pedacito de historia que, aunque la llevo como un tatuaje en mi biografía no siempre cuento. Yo le debía a Medellín.

Le debía que incluso quienes, como yo han tenido esta suerte de nacer aquí la pudieran ver con otros ojos, como quien descubren un billete olvidado en el bolsillo de un pantalón que hace meses no usa. Esta ciudad es linda y para mi está llena de colores y deseos, de amores y desamores como la vida misma, como la historia personal que me ha llevado a escribir tantas canciones.

El verdadero amor de mi vida

Te aseguro que todo lo que te he compartido es tal cual pasó y que realmente tuve que hacer cosas para sentirme mejor porque el sentirme rechazada estaba acabando conmigo.

¿Te parece que he exagerado con esta historia?

Todo lo que pasó detrás de Pintaré Mandalas es real y te lo compartí en varios vídeos que te dejé en mi Instagram, pero aquí te contaré algo que no mencioné en esos vídeos, y es que esta historia del feo no me pasó una sola vez, ni dos, fueron muchas las veces en las que cegada por creer “que esto era el amor” me dejé llevar y llegué a hacer cosas que no te imaginas, como tomar un día completamente borracha un avión de New York hacia San Francisco pensando que todo eso que pasa en las películas también podría pasarme a mi. (Si quisieras que te cuente esta historia, mándame un mensajito).

Te aseguro que todo lo que te he compartido es tal cual pasó y que realmente tuve que hacer cosas para sentirme mejor porque el sentirme rechazada estaba acabando conmigo.

Ahora, seamos sinceros, porque es mucho el daño que las historias de amor de los “chick flicks” han podido causarnos, cuando veo esas películas de amor de los 90’s o sin ir más lejos (y siendo una de mis series favoritas) algunos de los capítulos de Sex And The City hoy en día los encuentro absurdos y que por años nos mandaron mensajes equivocados.

¿Viste alguna vez “Mujer Bonita”?

¿Quién no soñó con encontrarse al Edward Lewis de su vida?

Los ideales de amor que nos ha mostrado Hollywood por años nos han llevado a formar una definición del amor que por lo menos yo personalmente siento que me ha creado una muy erronea concepción; y aunque no me arrepiento de nada de lo que he vivido, las experiencias, mis elecciones en muchos momentos “descabelladas”, si me hubiera gustado tener una definición propia de amor que me hubiera evitado tanta perdida de tiempo y energía en lugares y con personas que no eran las indicadas.

Agradezco cada una de esas decisiones que tomé, la llamada o el mensaje que mandé, las “estrategias” que planeé (muchas veces con ayuda de mis amigos) para encontrarme “por casualidad” con ese amor de la época del colegio porque “¿que tal que ese haya sido siempre el indicado y no me haya dado cuenta?”. Agradezco cada una de esas decisiones porque me han traido hasta aqui y me han dado anécdotas de sobra para crear mi repertorio, escribir, contar historias que los hacen reir y a veces también llorar.

Nadie puede vivir la vida por nosotros y en teoria por eso es que los consejos no funcionan

Pero creo que cuando comparto mis historias personales al menos puedo ejemplificar tantas cosas que estoy segura la mayoría vivimos al menos una vez en la vida y que no sabemos cómo resolver, cómo transformar las emociones. Por eso aunque me lo pensé bastante, decidí compartir la historia detrás de Pintaré Mandalas, porque entre mas hablo con amigas mas me doy cuenta que todos, pero especialmente las mujeres, en algun momento de la vida le damos tanta fuerza a esa posibilidad que se nos pone delante, que llegamos a olvidarnos de nosotras mismas, de lo que realmente queremos y de que deberiamos fortalecer nuestro amor propio mucho antes de pensar siquiera en tener una relación con alguien mas.

Y es que es así, llegamos a veces a ponernos en un segundo o tercer lugar “esperando nuestro momento” y entonces de repente llegamos a encontrarnos vacías, solas y relegando nuestro valor a algo que podriamos quedarnos esperando toda la vida. Porque si, nada externo puede venir a decirnos que valemos, que somos suficientes, que somos todo lo que necesitamos ser. Solo nosotras cuando nos lo creemos podemos GRITARNOSLO si es necesario, y finalmente el mundo entero lo verá.

Pero esos intentos continuos por darnos nuestro lugar y entender lo que es el amor propio se ven muchas veces interferidos nuevamente por esas historias de pelicula que tal vez secretamente desamos que nos sucedan. O, ¿qué tal El Diario de Bridget Jones?, creo que uno de los momentos mas empoderados en estas peliculas es en el inicio cuando Bridget comienza cantando a todo pulmon “All by myself” de Celine Dion, pero ese empoderamiento le duró 3 minutos hasta que Daniel Cleaver la busca y todo ese amor propio se va al c*****.

No solo las historias de película nos han formado versiones erradas de lo que es o debe ser el amor, muchas veces tambien buscamos referencia en las historias de amor de las personas que conocemos pero hoy puedo decirles que definitivamente no hay una forma correcta de encontrarlo, de amar, de tener una relación. No hay un tipo de pareja que será la perfecta y es solo el tiempo y el deseo de construir algo lo que nos va a llevar a descubrir nuestra propia versión del amor.

Pintaré Mandalas les he dicho, es un himno para recordarnos que las mejores elecciones que podremos tomar en la vida serán las que haremos por nosotras mismas, más allá de una historia de amor fallida, mas allá de una canción para entretenernos es una invitación a que pienses en tu visión del amor ideal y a que te convenzas que antes de crearlo o antes de encontrarlo es elemental que hagas todo por ti y solo por ti, que te conviertas en el verdadero amor de tu vida.

Convertir en constelaciones mis cicatrices

Todos tenemos experiencias de vida únicas que tal vez han podido darnos una gran satisfacción, pero en otros casos tal vez hayan generado un profundo dolor que puede haberse quedado incrustado en algún lugar entre nuestros recuerdos, una sensación punzante en el corazón y una marca que puede ser tan imborrable como una cicatriz o un tatuaje.

Y esas heridas pueden ser causadas por algo que recordamos o en otros casos por frases que escuchamos cuando éramos niños que tal vez hoy de adultos nos parezcan carentes de sentido. A mí me ha pasado que a veces recuerdo frases que me dijo mi papá y siento un dolor inexplicable, y resulta que cuando digo la frase en voz alta no tiene en si misma nada de negativo, por ejemplo, mi papá me crió como una niña empoderada, quería que fuera muy segura de mí misma y que sintiera que no habían limites, que era capaz de hacerlo TODO.

Literal recuerdo siendo muy chica, tal vez tenía unos 8 años, cuando me dijo: “es que tú sola eres capaz de hacer cualquier cosa” y seguro estás pensando “¡Qué maravilla haber tenido un papá que te dijera eso cuando eras una niña!” pero, y no sé cómo explicártelo, hace un par de años cuando recordé ese momento lloré sin parar porque sentí que esa frase había creado en mí una creencia que me había causado mucho daño.

Y es que, la forma en la que yo siendo niña interioricé esa frase tan empoderada fue

“Soy capaz de hacer cualquier cosa y puedo hacerlo sin la ayuda de nadie”

y claro, no te niego que eso ha hecho de mí una mujer emprendedora, terca, valiente. Pero también me llenó de frustraciones cuando intentaba hacer cosas sola y no daban resultado, crecí sin saber lo que significaba pedir ayuda y ya te imaginaras cuantos momentos de frustración y de sentirme ´incapaz´ he transitado.

Tenemos muchos tipos de heridas, tal vez haya otras frases que, si tengan una lógica para algún dolor que guardemos o por supuesto, experiencias de vida no solo como niños si no en la vida adulta que nos han llenado de temor y nos generen esa punzada en el corazón que a veces pensamos se quedara la vida entera clavada como una espina.

Mi papá no quería que yo tuviera alguna relación con el arte ¿puedes creerlo? Yo que solo se ver la vida con ojos creativos, que amo cantar, escribir, bailar, pintar ¿Qué vida entonces iba a tener? Viví una infancia muy triste (por muchas otras razones que tal vez te las cuente más adelante) no entendía porque mis compañeras del colegio podían estar en el coro, tomar clases de piano, pintura, cerámica, y yo no. Yo sé que suena super contradictorio, ¿Cómo la misma persona que me estaba impulsando a hacerlo todo me decía que no podía hacer nada de lo que yo más quería en la vida?

Fui una niña MUY agresiva, tanto con otros como conmigo misma y es que lo que más dolor puede causar al mundo, es una persona que se siente frustrada.

Una persona herida puede herir a muchos más

Una persona que trabaja en sanar sus heridas puede convertirse en un faro para el mundo

Y aquí ya vamos llegando a la razón del porque hoy decidí contarte una historia tan personal y que ha marcado tanto mi vida como adulta y es que todos tenemos en nuestras manos la decisión de quedarnos viviendo desde ese dolor, desde esa frustración o decidir, no solo perseguir nuestros sueños y ser leales y honestos a nuestros deseos más profundos, sino también buscar la forma en la que puedes ayudar a otros a sanar esa misma herida.

Esa es la razón por la que no solo decidí vivir una vida como artista y hacer una carrera musical (aunque muchos dijeran que ya era muy tarde para hacerlo) sino que también he enfocado mi trabajo en crear y colaborar con distintos proyectos que estimulen la creatividad sobre todo en niños que han crecido en ambientes hostiles, compartiendo el arte como una herramienta que puede transformar realidades, ejercitar la resiliencia y despertar el poder de lo colaborativo, de crear en conjunto y ser parte de algo más grande.

Ser testigo de estos procesos no solo ha sido uno de los regalos más grandes que he recibido en mi vida, también me ha enseñado el poder iluminador que puede tener adentro cada una de nuestras historias de vida

Uno de los proyectos más relevantes en este periodo ha sido la creación de la Fundación Música para la Paz, una organización con la que pudimos llevar durante 7 años educación musical a casi 200 niños en distintas zonas de Colombia, en conjunto con la Corporación Pasión & Corazón creamos la primera Filarmónica Indígena de Colombia y, aunque Música para la Paz ya no existe como fundación, los proyectos siguen existiendo administrados por esta corporación. Te dejo aquí la información por si quieres saber un poco más o estas interesado en colaborar.

FILARMÓNICA EMBERÁ CHAMÍ

Creo que todos podemos darle una “vuelta de hoja” a esas historias que tenemos guardadas, atrevernos a encontrar esa Luz oculta dentro del dolor, convertir en constelaciones nuestras cicatrices para que en lugar de una marca sean el lugar por el que sale todo lo bueno que tenemos para entregar al mundo. Estoy segura de que tú también tienes una historia similar ¿me la compartirías?

Creer para crear

¿De dónde viene la creatividad? Es acaso un regalo que unos pocos han recibido o ¿tendremos todos acceso a explorar y conocer nuestro ser creativo?

Por: Rakel Cadavid

Son muchas las veces en las que en entrevistas o conversaciones con personas que nada tienen que ver con mi trabajo, surge la pregunta “¿Cómo haces para escribir canciones?” O comentarios como “Es que tú eres muy creativa, yo en cambio no”.

Toda mi vida desde que tengo mis primeros recuerdos me la he pasado creando cosas, pintando, escribiendo, inventando historias (ya sea para contarlas o solo para fantasear en mi cabeza), creando ideas de negocios, rituales y por supuesto, escribiendo canciones. Así que cuando las personas se me acercan a preguntarme cómo lo hago siempre ha sido un punto de reflexión, de tratar de entender que es lo que hago diferente que hace posible el crear algo y fue a partir de esto que en algún momento nació la pasión por enseñar, algo que me ha llevado a crear diferentes talleres desde composición, escritura, pintura y hasta de inversiones.

Si, leíste bien INVERSIONES, no es tan raro… pienso que el mundo que conocemos, al menos para las personas de mi generación se ha encargado de hacernos creer que hay cosas que no pueden estar en el mismo lugar, que una persona creativa y artista no tiene las mismas habilidades para ser administrador o trabajar con números, o que un ingeniero, administrador o contador tal vez no tenga tantas habilidades para pintar o cocinar. Y desde mi perspectiva y experiencia, esto no es verdad.

Y es que la creatividad no es una habilidad exclusiva de quienes pintan, cantan, escriben o cocinan, la creatividad y el ser creativos está presente en cada una de las cosas que hacemos en nuestra vida y me atrevería a decir que es de las primeras habilidades que desarrollamos cuando somos niños, en ese momento donde ninguno de nosotros sabíamos a que nos dedicaríamos de adultos, si seriamos abogados o cocineros, ingenieros o artistas todos creamos algo: una pintura con los dedos, una escultura con la arena del patio de juegos, un baile a un ritmo solo entendido por nosotros o una cartita para regalar el día de la madre.

Entonces ¿qué nos pasó? ¿en qué momento dejamos de considerarnos creativos o que podíamos experimentar con otro tipo de expresiones? Seguramente en un momento que puede que no recordemos, nos compararon o nos comparamos con alguien más, con esa prima que pintaba más lindo, con la compañera del colegio que cantaba mejor y la eligieron para el coro, con la vecina que a los 8 años ganó un concurso de escritura… ¿te suena familiar?

Pensamos entonces que no éramos lo suficientemente buenos para crear porque dejamos de creer…

Nuestra esencia humana es el crear, estamos todo el tiempo haciendo cosas solo que como algunas entran en la categoría de ´arte´ creemos que son las formas de crear correctas, pero la creatividad es la capacidad inventiva, de manifestar algo que antes no existía. Eres creativo cuando buscas una forma distinta de llegar a tu casa para evadir el tráfico, eres creativo cuando abres la heladera para encontrar 3 ingredientes y prepararte algo, cuando decides mover los muebles de lugar, al elegir tu ropa en la mañana y más constantemente, cada que estas hablando para expresarte y articular tus ideas y que alguien más te entienda, hablar es un proceso creativo. Aquí no estoy diciendo quien lo hace bien o no, eso ya es otro tema que tiene que ver con memorias propias ´nacer con el talento´ o aprendizajes adquiridos, porque si para cantar, bailar, escribir o pintar, si no tienes el talento puedes estudiar para adquirir una técnica que te permita hacerlo cada vez mejor.

Hay una frase que leí una vez, no sé de quien es, pero me gusta mucho porque sintetiza parte de la idea de lo que quiero compartirte hoy:

CUANDO SOMOS NIÑOS

BAILAMOS ANTES QUE CAMINAR

CANTAMOS ANTES QUE HABLAR

DIBUJAMOS ANTES QUE ESCRIBIR

Vuelvo y te pregunto ¿qué nos pasó? y mi conclusión es que a medida que fuimos creciendo decidimos que no éramos lo suficientemente buenos y con este pensamiento anulamos la primera idea fundamental de la creación ´creamos porque es nuestra manera esencial de expresarnos con el mundo´. Te propongo este ejercicio, que te permitas hacer algo sin juzgar el resultado, que simplemente sientas como tu alma está saliendo a través de esas líneas que dibujas, de los movimientos que haces con tu cuerpo bailando una canción que te gusta aunque digas que no sabes bailar, que te atrevas a comenzar a escribir tu historia en un papel.

Un día yo creí que podía escribir canciones porque tenía historias para contar y comencé a hacerlo. He podido crear cosas hermosas cuando creo en mí, en las capacidades que tengo, en la esencia que late dentro de mí y que quiere compartirse con el mundo. He creado cosas que no me gustan cuando pienso en agradar, en hacer lo correcto y lo que otros esperan de mí. A mí también me ha pasado y me sigue pasando.

Si quieres ser más y más creativo, dedícate un espacio a escucharte y permitirte, y sobre todo a disfrutar esa fracción de tiempo que estas destinando a crear, es solo el disfrute y la felicidad que sientes al hacerlo lo que el mundo entero va a recibir después a través de lo que compartas.